Una conversación con Uwe Wehnhardt (ex director ejecutivo de Voith Hydro) y Arturo Alarcón (especialista sénior en energía del BID)
La flota hidroeléctrica mundial representa aproximadamente 1.350 GW de capacidad instalada, y alrededor del 40% tiene más de 40 años. Esto no es solo una estadística. Es una señal de que la mayor fuente de energía renovable del mundo funciona con una infraestructura anticuada en un momento en que las demandas que se le imponen cambian más rápido que nunca.
Hace poco nos reunimos con dos expertos para analizar qué significa realmente la modernización en la práctica y por qué la digitalización no es un complemento opcional sino un requisito previo para hacerlo bien. Uwe Wehnhardt, expresidente y director ejecutivo de Voith Hydro y asesor principal de HYDROGRID, aportó décadas de experiencia práctica en ingeniería y operaciones. Arturo Alarcón, especialista sénior en energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ofreció la perspectiva de una persona que evalúa y financia proyectos de modernización en América Latina y el Caribe. Lo que sigue son las principales conclusiones de nuestra conversación, resumida en lo que creemos que todo propietario de activos y responsable de la toma de decisiones debe tener en cuenta antes, durante y después de un proyecto de modernización.
Comience con el caso empresarial: la modernización añade capacidad de forma más rápida y económica que la construcción nueva
Si está sopesando si vale la pena invertir en la modernización, es difícil ignorar los fundamentos. La modernización de los activos existentes aumenta la capacidad a una fracción del costo y los plazos de los proyectos totalmente nuevos, con menos conflictos ambientales. Cada año que se prolongue la vida útil y la producción de energía de una planta, mejor será su huella total.
Sin embargo, el caso va más allá de la economía. El entorno operativo ha cambiado: los ciclos de arranque y parada son más frecuentes, las crecientes demandas son más pronunciadas y muchas plantas se ven obligadas a superar su capacidad diseñada originalmente. Si su flota incluye activos con más de 30 años de antigüedad o activos que operan en redes con una penetración creciente de la energía eólica y solar, la modernización no es un tema de la agenda futura. Es un tema actual.
Piense de manera holística: no modernice en pedazos
Uno de los puntos más sólidos de acuerdo entre ambos expertos fue el siguiente: la modernización funciona mejor cuando se observa todo el complejo hidroeléctrico, no solo la turbina.
Desconectar una planta es caro. Una instalación grande puede perder decenas de millones en ingresos durante un solo año de inactividad. Si solo se ocupa de la central eléctrica, pero ignora los sistemas de control, la seguridad de las presas o la digitalización, es probable que tenga que volver a hacerlo años después para realizar intervenciones que podrían haberse combinado.
El consejo que Arturo daba a cualquiera que estuviera planificando un proyecto era directo: «Retroceda lo más que pueda antes de iniciar la modernización». Esto significa evaluar no solo el equipo, sino también la interacción de la planta con la red, la cuenca, los sistemas adyacentes, como el riego y el control de inundaciones, y el papel futuro del activo en un sistema eléctrico cambiante.
Para los responsables de la toma de decisiones, esta también es una cuestión de presupuesto. Si ya está planificando un tiempo de inactividad, el costo marginal de incluir actualizaciones digitales es mucho menor que el de programar una intervención independiente más adelante.

Haga que la digitalización sea parte del plan desde el primer día
En toda América Latina, la energía hidroeléctrica solía funcionar como carga base en sistemas hidrotermales relativamente predecibles. Ahora, con el rápido crecimiento de la energía eólica y solar (algunos países registran aumentos anuales del 25 al 30%), el papel de la energía hidroeléctrica se está desplazando hacia la complementación de las energías renovables variables. Esto significa una producción más variable, decisiones de despacho más complejas y una necesidad mucho mayor de datos en tiempo real y previsiones a corto plazo.
Desde el punto de vista de la financiación, esto es importante. Arturo fue inequívoco: «La digitalización es definitivamente una bandera verde. No se puede administrar de manera eficiente una central eléctrica en un sistema eléctrico cambiante sin sensores digitales, sin sistemas digitales que proporcionen información clave sobre cómo operar».
Para el BID, las señales de alerta en las propuestas de proyectos incluyen las brechas de ciberseguridad y la resistencia cultural al cambio. Si un plan de modernización se centra únicamente en el hardware e ignora la forma en que el equipo adoptará y trabajará con las nuevas herramientas digitales, eso debilita el argumento.
La implicación práctica: si estás preparando una propuesta de modernización para su aprobación interna o financiación externa, la digitalización debe estar integrada en el alcance, no tratarla como una partida separada que debe recortarse si el presupuesto es ajustado.
Usa los datos que ya tienes
Un tema recurrente en nuestra conversación fue que las centrales hidroeléctricas ya son entornos ricos en datos. Los sistemas de automatización han estado recopilando datos operativos durante décadas. Lo que ha cambiado es nuestra capacidad de hacer algo significativo con ellos.
Uwe mencionó los gemelos digitales que permiten a los operadores simular escenarios sin tocar el equipo ni provocar tiempos de inactividad, las herramientas de ingeniería que optimizan la forma de las turbinas y las curvas de aceleración, y los análisis predictivos que utilizan señales de tensión y recorrido del metal para anticipar las fallas. En combinación con herramientas como el algoritmo de optimización de ingresos de HYDROGRID, los operadores pueden calcular el momento óptimo de las interrupciones y convertir la planificación del mantenimiento en un ejercicio de calendario en una decisión basada en datos.
Si estás evaluando por dónde empezar, este es un punto de partida práctico. No necesitas una revisión completa del equipo para empezar a captar valor. Arturo señaló que incluso las plantas relativamente nuevas, de 10 a 15 años de antigüedad, pueden beneficiarse significativamente de las intervenciones digitales. La instalación de sensores modernos se ha vuelto más económica y sencilla, y la información que proporcionan sobre el estado de la planta, las necesidades de mantenimiento y el rendimiento operativo puede generar beneficios rápidamente, sin paradas prolongadas.
Prepare a su gente, no solo a su planta
Ambos expertos se mostraron sinceros sobre el lado humano de la implementación. La industria hidroeléctrica es conservadora, y con razón: es una infraestructura crítica. Sin embargo, ese conservadurismo puede retrasar la adopción digital si no se gestiona con cuidado.
Uwe describió tres grupos que suelen surgir durante cualquier transformación: un grupo curioso ansioso por aprender, un grupo resistente que ve el cambio como una amenaza y un grupo intermedio que necesita victorias tempranas antes de comprometerse. Su consejo: invertir en formación, comunicación y éxitos rápidos que demuestren un valor tangible. Convierte a los escépticos en lo que él llamaba «campeones».
También señaló lo que a veces se denomina el «tsunami plateado», una ola de profesionales con mucha experiencia que están a punto de jubilarse. «Muchas personas altamente experimentadas y bien capacitadas abandonarán nuestro sistema hidroeléctrico en los próximos años», advirtió. Pero también vio una oportunidad: la digitalización y la inteligencia artificial pueden ayudar a capturar el conocimiento institucional antes de que se pierda. Si su fuerza laboral tiende a envejecer, esta es una razón para acelerar su hoja de ruta digital, no para retrasarla.
En cuanto a la ciberseguridad, ambos ponentes fueron enfáticos. Cualquier solución digital aplicada a infraestructuras críticas debe cumplir con los más altos estándares de seguridad de datos. La elección de socios que comprendan tanto la tecnología como la sensibilidad del entorno no es negociable.
La conclusión: no necesita esperar
Si hay un mensaje que sacamos de esta conversación, es que la barrera de entrada es más baja de lo que suponen la mayoría de los operadores. La digitalización como intervención independiente puede mejorar la eficiencia, reducir el desgaste de los equipos, reforzar la planificación del mantenimiento y mejorar la coordinación con el sistema eléctrico en general.
Ya sea que esté preparando una modernización importante, evaluando un proyecto que ya está en marcha o simplemente esté buscando el primer paso: comience con los datos que tiene, observe el panorama completo, reúna a su gente y elija socios que entiendan la hidroelectricidad.
El mejor momento para empezar fue ayer. El segundo mejor momento es ahora.
Vea el seminario web completo para escuchar la conversación completa, incluidas las preguntas y respuestas de la audiencia sobre el desarrollo de la fuerza laboral, los mecanismos de financiamiento del BID y los marcos regulatorios que pueden triunfar o deshacer los proyectos de modernización: Mira la repetición aquí →